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jueves, 10 de febrero de 2011






VIDA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS: 

José María Arguedas Altamirano, nació el 18 de enero de 1911 en la ciudad de Andahuaylas, provincia de Andahuaylas, departamento de Apurímac. Era hijo de Víctor Manuel Arguedas Arellano, un abogado cuzqueño que ejercía de Juez en diversos pueblos, y de Victoria Altamirano Navarro, perteneciente a una acaudalada familia de Andahuaylas. Cuando tenía dos años y medio de edad, falleció su madre, víctima de cólicos hepáticos; pasó entonces a vivir a la casa de su abuela paterna, Teresa Arellano, en la ciudad de Andahuaylas.
En 1915, su padre, al ser nombrado Juez de primera instancia de la provincia de Lucanas (departamento de Ayacucho), se trasladó a dicha sede, donde poco después se casó con una rica hacendada de San Juan de Lucanas, Grimanesa Arangoitia Iturbi viuda de Pacheco (1917). El pequeño José María viajó entonces a Lucanas, para reunirse con su madrastra; el viaje fue todo un acontecimiento para él, como lo recordó siempre. La familia se instaló en Puquio, la capital de la provincia. En 1919, tras la ascensión al poder de Augusto B. Leguía, el padre, que era del partido contrario, fue removido de su cargo de Juez y tuvo que tornar a su oficio de abogado litigante y viajero, trajinar que solo le permitía hacer visitas esporádicas a su familia.
En 1923 viaja con su padre Víctor Manuel por Ica, Ayacucho, Cusco y Apurímac. En 1931 ingresa a la universidad nacional mayor de san marcos a estudiar antropología. Un año después publica Warma Kuyay su primer cuento.
En 1935 pública agua, y dos años después encarcelado en el sexto como preso político, en 1941 publica Yawar Fiesta, en 1957 consigue el grado de bachiller en etnología, luego publicaría Los Ríos Profundos, El Sexto, La Agonía De Rasu Ñiti.
En 1963 es nombrado director de la casa de a cultura y tras publicar Todas Las Sangres (1964) y El Sueño Del Pongo (1965).
En 1968 terminó su magisterio en la Universidad de San Marcos, y, casi simultáneamente, fue elegido jefe del departamento de Sociología de la Universidad Nacional Agraria La Molina, a la cual se consagró a tiempo completo. Ese mismo año le fue otorgado el premio “Inca Garcilaso de la Vega”, por haber sido considerada su obra como una contribución al arte y a las letras del Perú. En esa ocasión pronunció su famoso discurso: No soy un aculturado.
Sin embargo, por esta época sus angustias existenciales se agudizaron y surgió nuevamente la idea del suicidio tal como lo atestigua su “Primer diario”, el cual insertó en su novela póstuma. Finalmente renunció a su cargo en la Universidad Agraria y el 28 de noviembre de 1969 se encerró en el baño de la universidad y se disparó un tiro en la cabeza, a causa del cual murió, después de pasar cinco días de penosa agonía (2 de diciembre de 1969).

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